Un contrato puede tener instrucciones que solo corresponden a su creación. Leerlas como si fueran una función que cualquier usuario puede volver a llamar cambia por completo la interpretación del programa.
La sección de constructores de Solidity explica ese papel inicial. El constructor se ejecuta al crear la instancia; sus argumentos pueden establecer valores que después se consultan mediante otras funciones.
Imagina un contrato didáctico que recibe un nombre al crearse. Dos instancias creadas con nombres distintos pueden compartir el mismo diseño de código y conservar valores iniciales diferentes. Por eso, leer únicamente el archivo fuente no responde a todas las preguntas sobre una dirección concreta.
Separa tres piezas del registro
Anota el código y la versión de compilación, los argumentos de creación y la dirección de la instancia que estás estudiando. Si falta una de esas piezas, describe la limitación en vez de completar el dato por intuición.
No confundas este caso sencillo con los patrones de inicialización utilizados por determinados sistemas actualizables. Una función llamada initialize requiere su propio análisis: el nombre no le concede automáticamente las reglas de un constructor.
Para practicar, dibuja dos cajas que representen dos instancias y escribe sus argumentos de creación encima. Coloca las consultas posteriores debajo. El esquema ayuda a distinguir el momento en que un dato se estableció del momento en que una aplicación lo muestra al usuario, sin necesidad de realizar una operación económica.
Ilustración editorial de la biblioteca del sitio.

